Una historia sobre angioplastia coronaria

Un asunto del corazón

Un stent y un catéter de balón pueden mejorar la calidad de vida.

"Dolor como no te puedes imaginar", dice Günter Preiss. El residente berlinés de 82 años no solo hace muescas en la memoria sino que involuntariamente también coloca su mano en su corazón. Y nadie se asombra, ya que ese es el punto, su personal "asunto del corazón," que lo ha atormentado por casi 30 años. Preiss tenía 56 años cuando sufrió su primer ataque cardiáco.

Günther Preiss de 82 años, paciente cardiáco durante 30 años, aquí en uno de sus pasatiempos favoritos.

Historias como esta demuestran en qué medida los ataques cardiacos afectan a la vida del paciente. No obstante, él sigue vivo y continúa sacando provecho del progreso médico. Los stents y los catéteres de balón ofrecen un tratamiento menos invasivo, por ejemplo.

El objetivo de la angioplastia es ensanchar los vasos sanguíneos estrechados con stents y catéteres de balón, lo cual supone un tratamiento mínimamente invasivo. El propio stent no garantiza que mantendrá abiertos los vasos sanguíneos y la circulación de la sangre, incluso puede hacer que se estrechen los vasos sanguíneos, la llamada reestenosis. B. Braun ayuda a reducir el riesgo de estrechamiento mediante stents recubiertos con fármacos.

La última innovación de B. Braun en este ámbito es el stent sin polímeros liberadores de fármacos recubierto denominado Coroflex® ISAR. B. Braun lo desarrolló en estrecha colaboración con el Centro Alemán del Corazón en Múnich (Alemania).

"Este producto ofrece una liberación controlada del fármaco sirolimus para prevenir la reestenosis. El recubrimiento, junto con el fármaco, se reabsorbe totalmente en 3 meses, lo que reduciría sustancialmente el riesgo de futuras reacciones inflamatorias", explica el Dr. Jorge Calisse, responsable del desarrollo de stents en Sistemas Vasculares de B. Braun en Berlín.

A lo largo de los años, B. Braun se ha proclamado a si mismo como uno de los principales fabricantes europeos de productos para angioplastia intervencionista. Hasta por un máximo de 12 meses el paciente tiene que tomar una medicación que evita que las plaquetas se aglomeran con el fin de evitar que se formen peligrosos coágulos de sangre en el stent. Si esto está contraindicado, según la enfermedad, entonces lo ideal es no implantar un stent.

 

En su lugar, el doctor puede colocarse e inflar el catéter de balón recubierto de fármaco SeQuent® Please NEO junto con la oclusión vascular, una innovación más de B. Braun, junto con la oclusión vascular. A continuación, la superficie del balón libera un fármaco inhibidor del crecimiento, logrando una vasodilatación sostenida sin implantar un stent.

El tratamiento se realiza bajo anestesia local y el paciente puede abandonar el hospital poco después del procedimiento. "Es una técnica no quirúrgica mínimamente invasiva que se usa para dilatar los vasos sanguíneos estrechados o bloqueados mecánicamente", explica el Dr. Fleck.